Texto: Bernardo Torres Morales
Chilpancingo, Gro. 05 agosto 2026.- Más de 100 jornaleros agrícolas originarios de la Montaña de Guerrero salieron este 04 de Agosto a los campos de cultivo del norte del país en la total precariedad y sin las mínimas condiciones que les garanticen un viaje seguro.
El Centro de Derechos Humanos de la Montaña «Tlachinollan», indicó que el Gobierno del Estado los mantuvo totalmente olvidados y en el abandono durante su estancia en la Casa del Campesino con sede en Tlapa, donde ni siquiera contaban con gas para cocinar.
Este martes un total de 117 jornaleras y jornaleros,25 niñas, 26 niños de 0 a 17 años, partieron hacia los campos agrícolas de Chihuahua, Sinaloa, Zacatecas, Michoacán, San Luis Potosí y Sonora al corte de chile y tomate verde.
De acuerdo con esta organización el 53 por ciento son familias na savi, el 33 por ciento nahuas y el 14 por ciento me’phaa. La mayoría son de comunidades indígenas, pero abandonadas por las autoridades que no quieren resolver la compra de gas para que en la casa del jornalero se les dé comida caliente, y mucho menos se les garantizan sus derechos laborales.
La mayoría de jornaleros y jornaleras que salieron fueron del municipio de Copanatoyac con 34; de Cochoapa el Grande 28; Tlapa 25; de Metlatónoc 20; Alcozauca, 6; Olinalá, 2 y uno de Tlacoapa.
Los jornaleros pertenecen a familias que viven con enormes precariedades, conflictos agrarios y feminicidios que se han perpetrado a la luz del día pobreza y profunda desigualdad.
Al llegar a los campos los menores de edad se enfrentan a la falta de oportunidades de estudio, en muy pocos campos, sobre todo en empresas agroindustriales, hay guarderías y escuelas de Conafe.
Además del desinterés gubernamental sus empleadores los trasladan en unidades viejas y destartaladas que se convierten en un riesgo latente de sufrir un accidente en el trayecto.
Muchas familias que salieron en dos autobuses destartalados llegaron desde las 9 de la mañana del lunes 3 de agosto a la Unidad de Servicios Integrales (USI), mejor conocido como la casa de los jornaleros.
Esperaron todo el día y pernoctaron en los pocos espacios que hay en condiciones paupérrimas, los colchones de hace varios años se están deshilachando.
Tlachinollan criticó el trato de «esclavitud moderna» que reciben los jornaleros y la lenta y tardía actuación de instancias como la Secretaría para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y Afromexicanos (SEDEPIA) las Secretaría de los Migrantes y Asuntos Internacionales, la Secretaría del Trabajo y Previsión social y el Intituto Nacional de los Pueblos Indígenas.
Reprochó que las mesas interinstitucionales quedaron volando, pues sólo atendieron a cuentagotas la emergencia de inseguridad que se presentó en noviembre del año pasado cuando un grupo del crimen organizado les cobró cuota a las jornaleras y jornaleros que se fueron a Sinaloa.
El primer grupo de jornaleros ya va camino a los campos de cultivo, mientras otros esperan en la Casa del Campesino acompletar el dinero para su boleto, y permanecen en la Casa del Campesino.
