Texto: Bernardo Torres
Chilpancingo, Guerrero.- A ocho días de que el poblado de El Naranjo, en la sierra del municipio de Leonardo Bravo sufrió dos ataques armados, ni el Gobierno del Estado ni Federal han enviado resguardo policiaco, como lo han solicitado durante toda la semana.
El domingo 30 de junio, miembros de la autodenominada Policía Comunitaria de Tlacotepec, atacó en dos ocasiones desde los cerros el caserío de El Naranjo, dejando techos perforados, animales muertos y terror en la población.

Los pobladores acusaron a la policía comunitaria de Tlacotepec de estos ataques, y exigieron a los tres niveles de gobierno, detengan su avance, pues amagan con incursionar hasta la cabecera municipal de Leonardo Bravo, incluso a Chilpancingo, capital del Estado.
Crescencio Pacheco Barragán, vocero de los desplazados de los pueblos de Filo de Caballos desde el 11 de noviembre del año pasado, señaló que a ocho días de los ataques armados, ninguna corporación resguarda la comunidad, que se encuentra vulnerable a nuevos ataques, como ha amenazado dicho grupo armado.
Dijo que es extraño, que ninguna autoridad haga acto de presencia en la localidad, ni siquiera el Gobierno Federal, que se había comprometido a mantener la vigilancia en los accesos a Chichihualco, donde se encuentran las familias desplazadas, y que tienen el temor de represalias.
Pacheco Barragán, dijo que las familias desplazadas tienen temor a alguna agresión, pues han sido quienes han exhibido los presuntos vínculos de este grupo con la delincuencia organizada, y a quienes responsabilizan del desplazamiento forzado de sus comunidades.
Confirmó además, que al menos seis familias de El Naranjo abandonaron la comunidad, y el resto de la población vive en la zozobra ante nuevos ataques, mientras que el Gobierno del Estado sigue negando y ocultando la verdadera situación. En cuanto a los desplazados desde el mes de noviembre, dijo que el Gobierno Federal está cumpliendo de manera parcial, en el tema de apoyos para alimentación, en la cuestión de salud, pero en materia de seguridad, ninguna autoridad está asumiendo su responsabilidad.
