Lo vende poco a poco; los grandes compradores ya no suben a la sierra «por la situación que hay en estos lugares», dice Agustín Coria Granados
Texto Bernardo Torres Morales
Puerto del Bálsamo, Coyuca de Catalán, 19 de abril de 2026.- Productores de mezcal artesanal en la sierra de Guerrero sobreviven el día a día en riesgo de que esta sea su última producción, precios bajos, coyotaje, inseguridad y abandono gubernamental los tienen contra las cuerdas.
Los productores que se reunieron en Puerto del Bálsamo del municipio de Coyuca de Catalán, región de Tierra Caliente, refirieron que llevan años abandonados por los tres niveles de gobierno, sin créditos, subsidios y buscando mercado.
Caminos y carreteras en pésimas condiciones en sus comunidades, complican aún más la producción del mezcal «pues los gobiernos solo se ocupan del turismo, atienden nomás los destinos de playas», lamentan.
Mientras ellos, en los pueblos, dice Agustín Coria Granados, mendigan por vender un litro de mezcal durante todo el año «aunque sea barato». En su caso produce alrededor de 2 mil litros; lo vende poco a poco, los grandes compradores ya no suben a la sierra «por la situación que hay en estos lugares».
Han enfrentado la falta de apoyo, asesoría y capacitación para registrar sus marcas, por lo que quedan a expensas de los acaparadores o coyotes, que les compran el litro en apenas 300 pesos y que ya en la mesa de un restaurante cuesta hasta más de 10 mil pesos. En las vinatas de Puerto del Bálsamo, aún se fermenta el maguey en sacos de cuero de animales, se coce la piña con leña de encino y se corta la planta a sus más de siete años de edad, como lo exige un buen mezcal.
Sin embargo la sobreproducción en otras zonas del Estado, con maguey de mala calidad, procesos industrializados que dan como resultado un producto barato, pero de mala calidad, los ha puesto en desventaja también, sin ninguna autoridad que supervise y regule las producciones.
Don Hilario Villanueva Gaona, otro productor que nació y creció bajo esta esta tradición que heredará a sus hijos, se quejó del abandono gubernamental, del nulo interés por los pueblos de los representantes populares en las cámaras de diputados y senadores. «Llegan a sus puestos de gobierno y después no hacen nada, ni lo poquito que pudieran hacer desde sus sillas quieren hacer», reprochó.
De esta actividad, en Coyuca de Catalán dependen cientos de familias, que cada año invierten alrededor de 100 mil pesos para la producción de 2 mil litros. Viven, comen y duermen por semanas en la vinata, su tiempo y esfuerzo se centra en la esperanza de una buena producción y una buena venta.
Alzan la voz para que la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y la presidente de la República, Claudia Sheinbaum Pardo volteen a ver a la zona mezcalera que ha puesto en alto el nombre del país, donde se produce el mejor mezcal. No han perdido la esperanza de que ambas gobernantes cumplan su promesa y hagan justicia social a las comunidades de la sierra tan abandonadas como la Montaña y tan golpeadas por la marginación y la violencia.

