La tradición es similar a otros pueblos donde el novio prepara la ofrenda para llevar a la casa de la novia, acompañado de música de viento
Texto Luis Daniel Nava
Acatlán, municipio de Chilapa, 29 de diciembre de 2025. – Pobladores de Acatlán aun preservan la algarabía del tradicional «Huentli», un ritual previo al casamiento.
De trata del pedimento de la mano de la novia por parte del novio, padrinos y familia antes de una boda. No es matrimonio forzado sino una tradición y verbena con el consentimiento familiar y de los novios. El viernes 26 por la tarde en la comunidad nahua de Acatlán, municipio de Chilapa se realizó el ritual para formalizar un matrimonio entre dos jóvenes profesionistas de alrededor de 25 años, Uriel y Cristina.
Tras el ritual se realizó el enlace por lo civil y ambas familias convivieron. Hasta la casa del novio llegaron los invitados con regalos, entre ellos cartones de cerveza.
La banda de música de viento Puro Guerrero de Zitlala tocó un popurrí de cumbias para alegrar a los presentes. Las mujeres lucieron el vestido de Acatlán, una blusa blanca y nahuas bordadas con la flora y fauna de la región. Este traje que le ha dado identidad al estado de Guerrero es elaborado por manos artesanas de la localidad.Y algunas mujeres portaron el vestido de San Jeronimo Palantla, una colorida falda y blusa con listones multicolor.
Se sirvió una barbacoa de pollo. Al menos 16 chiquihuites con pan, chocolate y plátano macho fueron cargados y bailados por las mujeres al ritmo de festivos sones. También cerveza, mezcal y guajolotes.
“El presente es para ir a dialogar con la familia materna. Si los jóvenes ya vivían juntos es para consolar a la familia materna. Se dejan los presentes, pan, fruta, algunas alhajas. A su vez los padrinos del muchacho tienen que dar de beber a la familia y padrinos de la muchacha”, explicó el escritor Jaime Eutimio Hernández.
Dijo que en los pueblos nahuas se ha realizado el huentli con ciertas diferencias, pero en el mismo contexto de la unificación de las familias por medio de los presentes. Comentó que a lo largo del tiempo el ritual se ha desgastado.“Anteriormente el hecho de que fueras a pedir a la novia era para consolidar y unificar. No sólo era la entrega de huentli, sino un proceso largo.
Prosiguió: “En el tiempo de Semana Santa se entregaba un cirio blanco, eso constaba de que la muchacha estaba pedida. Y en mayo se hacía la petición de lluvias donde se hacía la entrega de flores de tomoxochitl, que representa la unificación ante los ojos de la comunidad”, recordó Eutimio Hernández.
Juan Carlos Panchito, maestro en pedagogía por la Universidad Autónoma de Guerrero, dijo que el pueblo de Acatlán se centra más en el Huentli. Las que llevan el huentli son las mujeres. Los invitados a la boda tanto del novio como de la novia traen obsequios ya sea una botella de bebida o un regalo que sirva para el futuro matrimonio, añadió.
La tradición en Acatlán, comentó, es similar a otros pueblos donde el novio prepara toda la ofrenda para llevar a la casa de la novia y va acompañado de la música de viento.
En el caso del pueblo vecino de Zitlala, dijo, se tienen definidos los sones cuando van en el recorrido, cuando el padrino llega y cuando se entregan los chiquihuites.
El huentli, expresó el profesor, se utiliza en la pedida o consolada. En el caso de que los jóvenes ya vivan en unión libre y se van a casar, el novio lleva una ofrenda de consolación a la familia, un presente.“En general las bodas de los pueblos nahuas de la región, el novio junta a sus invitados y la novia aparte con sus padrinos, sus tíos. Y al concluir o en la boda es cuando se une la familia completa de ambos”, dijo.
El recorrido del padado viernes concluyó cerca de las 5 de la tarde en la casa de la novia, donde las familias de los novios dialogaron y se procedió a la ceremonia civil.

