Salomón Tolentino Castro desapareció cerca de un módulo de policías; asegura que la FGE no lo ha buscado a pesar de la denuncia correspondiente

Texto Bernardo Torres Morales

Chilpancingo, 12 de octubre de 2025.- Desde hace tres años la señora Oralia, originaria del municipio de Tixtla, busca a su hijo desaparecido sin que nadie le tienda una mano.
Triste y decepcionada, de autoridades y de la sociedad en general sigue con su vida, sin dejar de preguntar todos los días por Salomón Tolentino Castro, quien al momento de su desaparición tenía 20 años.
Su hijo desapareció cerca de un módulo de policías y de inmediato empezó con su búsqueda, fue auxiliada en un primer momento por los estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.
Durante un mes buscaron sin parar, pero no hubo resultados positivos, cerca del punto donde desapareció Salomón, solo encontraron su teléfono celular destruido.
A pesar de que la denuncia fue interpuesta ante la Fiscalía General del Estado (FGE), no hay labores de búsqueda, y cada vez que pide ayuda o le exigen dinero o la respuesta es «mire señora ya ni le busque».
Doña Oralia, tiene otros cinco hijos a quienes cuida y mantiene, gracias a una granja de puercos que le dejó su hijo desaparecido.
Desafortunadamente, dice, durante tres años de búsqueda ha vendido casi todo, hasta un terreno, con el fin de encontrar a su hijo Salomón por quien mete las manos dice, porque no andaba en «malos pasos».
En su cartera lleva siempre una pequeña foto de su hijo, que con el paso del tiempo se ha ido diluyendo, pero no su esperanza de encontrarlo.
Señala que le han aconsejado que le prenda veladoras o le ponga flores, a lo cual no ha aceptado porque prefiere primero hallarlo con vida.
Además del cuidado de sus puercos, Salomón cuidaba de una mujer de edad avanzada, pero a un año de su desaparición falleció a causa de la depresión y la tristeza.
A tres años de este suceso sigue decidida a no bajar los brazos en su lucha por hallar a su hijo, insiste que ha perdido hasta el miedo al que dirán.
Dice que en las calles de Tixtla seguirán viendo a la mujer loca y desesperada con la foto de su hijo en mano, preguntando ¿Dónde está? aunque la sigan rechazando…

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