Sergio Hugo Ureiro Castañeda, uno de los activistas que recuperó la centenaria plaza pública decretada área verde, fue atacado a balazos el domingo pasado

Texto Redacción

Chilpancingo, 22 de julio de 2025.- El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan y habitantes de la cabecera municipal de Tlapa exigieron a las autoridades justicia para familiares del arquitecto Sergio Hugo Ureiro Castañeda, uno de los activistas que recuperó una plaza pública decretada área verde que fue asesinado a balazos el domingo pasado.

Ureiro Castañeda, de profesión arquitecto, comerciante de abarrotes y material para construcción, se encontraba en su camioneta Chevrolet tipo van color gris para cargar gasolina en una estación del centro de la población en la avenida Colegio Militar.

Minutos después de conocer el homicidio, su hermana Verónica Ureiro, médico, líder de la organización de vecinos y delegada de la colonia San Diego de Tlapa, reclamó al dos veces alcalde priista Gilberto Solano Arreaga la violencia desatada contra ciudadanos en Tlapa.

Formó parte del Movimiento de Defensa de la Plazuela de los Cántaros. La organización de vecinos se levantó en enero de 2024 luego de que el alcalde anunciara la destrucción del área que cuenta con árboles centenarios para construir 17 locales comerciales.

Los colonos denunciaron que por más de 30 años una veintena de vendedores de comida invadieron de manera ilegal la plaza. La plaza fue construida a principios del siglo 20 y fue usada para esparcimiento público y el fin de semana para vender alfarería elaborada por artesanos de las comunidades Zacualpan, Huitzapula y Tlalzala. Tras demandas administrativas y ambientales, en 1996 el Tribunal de lo Contencioso Administrativo ordenó mantener el área verde y de esparcimiento, libre para todos.

Tras un año de plantones en el Ayuntamiento de Tlapa y en el Palacio de Gobierno en Chilpancingo, en enero pasado los vecinos desalojaron con sus propias manos los locales y sus instalaciones luego de que comerciantes y autoridades no cumplieran minutas para dejar libre la plaza. La plaza finalmente ha sido usada como espacio recreativo de los ciudadanos y de expresiones culturales diversas.

“Hoy sufrimos y lloramos el cruel asesinato de un compañero defensor del medio ambiente, fiel defensor de la Plazuela de los Cantaros, el Arquitecto Sergio Hugo Ureiro Castañeda, por lo que exigimos justicia. Alto a la violencia en Tlapa”, expresó el comité de ciudadanos que defendieron a la plazuela al compartir una esquela.

La tarde de ayer en el funeral del activista, Abel Barrera Hernández, director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, expresó que la lucha que abanderó no fue para beneficio personal, sino para abrir los últimos espacios verdes que quedan en la ciudad. Consideró que se perdió una conciencia ecológica.

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