Texto y fotografías: Staff

El obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza aseveró que el asesinato de los estudiantes Alexis Herrera Pino y Gabriel Echeverría de Jesús, aunado a la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala siguen siendo una «llaga abierta en el corazón» del país y que no se va a cerrar hasta que se haga justicia y se conozca la verdad de esos dos hechos que han agraviado a la normal rural de Ayotzinapa.


Rangel Mendoza acudió este jueves a la conclusión de la manifestación de estudiantes, activistas sociales y maestros disidentes al paraje del Parador del Marqués donde asesinaron el 12 de diciembre del 2011 a los dos estudiantes en mención.


Ahí el prelado católico manifestó su solidaridad con las familias y estudiantes de Ayotzinapa, «estamos con ustedes, estaremos con las causas justas y particularmente con los caídos de Ayotzinapa, incluidos con los padres de los 43 desaparecidos».


El obispo, sostuvo que el asesinato Herrera Pino y Echeverría de Jesús, aunado a la desaparición de los 43 normalistas en Iguala, «es una llaga que sigue abierta en el corazón de México, de Guerrero y de Ayotzinapa; es una llaga que se va a cerrar cuando sepamos la verdad y se haga justicia por todo esto».


Agregó que la iglesia católica «estará del lado de los indefensos y estaremos en contra de quienes rompan las normas, contra aquellos que no aprecian la vida, que no aprecian la dignidad de las personas» agregó el obispo de esta diócesis.


Luego de la intervención del obispo, se concluyó la manifestación y en el lugar quemaron unos monigotes que llevaban en el que representaban al ex gobernador, Ángel Aguirre Rivero y otro de un policía Federal, con el que simbolizaban la exigencia que se deslinden responsabilidades a este doble crimen de normalistas.

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