Texto y fotografías: Fabiola Ramos Gallo

Acapulco, Gro., 08 de agosto de 2021.- Rafael Lagunas es estilista e instructor de belleza, en poco más de una década que lleva en esta profesión no había experimentado los estragos de una pandemia como lo está viviendo desde hace 2 años.

Aún con la contingencia, Rafa dice con humor «ni el cabello ni las uñas dejan de crecer con la pandemia». Está a escasos minutos de iniciar su taller de colorimetría, las pocas asistentes tratan de guardar las medidas sanitarias; comienza a contactar a quienes todavía no llegan a la reunión.

Una de las ausentes estuvo en contacto directo con un paciente infectado y una más dio positivo a COVID-19; sólo 9 asisten al curso, pero esto no es motivo de desánimo. Rafa ve una oportunidad y agradece el poder estar ahí apoyando a que mujeres se empoderen y puedan generar ingresos desde sus hogares, rompiendo así la dependencia económica.

Desde los 15 años se enlistó al mundo de la belleza, inició como asistente de estilista e inició su hasta hoy imparable aprendizaje. Reconoce tuvo una infancia muy dura, aunque no ahonda en el tema, puntualiza que siempre fue su sueño ser docente.

«Emocionalmente me ha ayudado bastante, yo tuve una niñez muy pesada pero el amor que me transmiten mis alumnas y mis clientes es inigualable. Que lleguen y me digan te extrañé y que a veces uno la haga hasta de psicólogo, me siento pleno».

A sus cortos 27 años, pudo hibridar sus pasiones y hoy disfruta de ambas profesiones, Instructor de belleza. Puntualiza que ser hombre no ha sido un obstáculo para la estética, sino una puerta abierta. «Las mujeres confían más en un varón estilista que en una mujer, tienen esa creencia muy arraigada que si es hombre, corta mejor el cabello y te atiende mejor» revela.

Rafa es originario de Acapulco, mas su pasión no tiene fronteras, con trabajo mayoritariamente en el norte del país, el año pasado fue nominado y ganador de un Galardón a uno de los mejores educadores de belleza y mejores estilistas 2020 a nivel nacional.

Al respecto comenta que se siente pleno porque durante su trabajo ha podido romper con ciertos estereotipos, ha apoyado a muchos jóvenes y mujeres a empoderarse y desde su espacio, generar empleos.

«Aunque se trate, aún no se ha roto con estereotipo de que la mujer debe ser sumisa, que dependan del marido. Entonces cuando las mujeres dicen yo puedo, yo soy emprendedora y toman las riendas de sus vidas y se hacen independientes, desde sus casas empiezan a hacer talleres o ponen su estética y eso también genera empleo local».

Su fuerte profesional es la colorimetría, este concepto es prácticamente el estudio del color; A Rafa, emocionalmente le significa un mundo donde tienes el poder de cambiar a una persona «que llegue una clienta a veces con depresión muy mal arreglada y trabajas en ella y se va distinta es una gran satisfacción. Para mí, la colorimetría es un mundo donde quitas la gama de grises para llenarlo de colores».

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