María Susana Ochoa Banderas y su hijo Javier Garrido Ochoa de 4 años, sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado y allecieron el sábado
Texto Bernardo Torres Morales
Chilpancingo, 3 de agosto de 2026.- Una mujer de 27 años y su hijo de 4 murieron tras siete días hospitalizados a consecuencia de las quemaduras que sufrieron durante la explosión de pirotecnia registrada la noche del 25 de julio en la Iglesia de la virgen de Guadalupe de la comunidad de Real de Limón, municipio de Cocula, ubicado en la región Norte.
Con ambos decesos, la cifra de víctimas mortales aumentó a cinco, mientras que las autoridades no han informado de manera oficial el número total de personas lesionadas. La explosión ocurrió durante los festejos religiosos en el atrio de la iglesia y dejó, de manera preliminar, una decena de personas heridas. El estallido provocó además el colapso de una parte del templo.
Las primeras víctimas mortales fueron identificadas como las hermanas Guillermina y Carmela Ontiveros, de 65 y 55 años, así como Nereida Cervantes Romero, de 30 años, quien tenía ocho meses de embarazo y falleció cuando era trasladada a un hospital de Igual.
María Susana Ochoa Banderas y su hijo Javier Garrido Ochoa de 4 años, sufrieron quemaduras de segundo y tercer grado en más del 90 por ciento de la superficie corporal. Fallecieron el pasado sábado. María Susana era nuera de Carmela Ontiveros, una de las mujeres que perdió la vida la noche de la explosión.
Mientras tanto, familiares de algunos de los lesionados han recurrido a redes sociales para solicitar apoyo económico para gastos médicos. Entre los llamados destaca la petición de Lorenzo Romero Ocampo y Vianey Guzmán Hernández, quienes permanecen hospitalizados.
Asimismo, familiares de Juan Olaiz Lino iniciaron una colecta para los gastos funerarios de su esposa y su hijo, así como la atención médica de otro de sus hijos.
