Ubicada en la comunidad de Acatlán, municipio de Chilapa, es custodiada por lugareños en coordinación con el INAH
Texto Josué Miranda
Chilapa de Álvarez, 26 de julio del 2026.- En lo alto del cerro de Oxtotitlán, en la comunidad nahua de Acatlán, se encuentra uno de los sitios arqueológicos más importantes de Guerrero, donde sobreviven más de 300 pinturas rupestres que representan un invaluable legado de las antiguas culturas que habitaron la región.
Genaro Andrés, custodio, explicó que el sitio fue registrado en 1968 por el arqueólogo estadounidense David Grove, quien documentó por primera vez las pinturas rupestres.
Señaló que aunque muchas se encuentran deterioradas por el paso del tiempo, el conjunto arqueológico alberga alrededor de 300 pinturas, contabilizadas desde pequeños fragmentos de pigmento hasta murales completos.
Entre las figuras más representativas destaca la denominada «Flor de cuatro pétalos», cuya interpretación es que simboliza los cuatro elementos de la naturaleza o los cuatro puntos cardinales. En el centro de esta pintura también puede apreciarse un rostro humano, uno de los elementos que más llama la atención de los visitantes.
Asimismo, una de las imágenes de mayor relevancia del sitio representa a un personaje sentado sobre una serpiente mitológica y portando una máscara que, de acuerdo con las investigaciones de David Grove, podría corresponder a la representación de un búho.
El custodio recordó que, hace varios años, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intervino en el lugar para impulsar su conservación y trabajó junto con jóvenes de la comunidad, quienes conformaron un grupo de apoyo para proteger el patrimonio arqueológico. En 2002, el INAH restauró las pinturas luego de que fueran dañadas por grafitis y desarrolló talleres dirigidos a los habitantes de Acatlán para fomentar la preservación de los murales y fortalecer el cuidado del sitio.
La cueva de Oxtotitlán es uno de los principales atractivos arqueológicos de Guerrero. Las visitas son guiadas por custodios locales y requieren registro previo para garantizar la conservación.

