En la cabecera municipal de Zitlala, rememoran épica batalla de época prehispánica
Texto Luis Daniel Nava
Zitlala, 18 de febrero de 2026. – A pesar de la violencia que padece la región, el pueblo nahua de Zitlala rememoró este martes de carnaval un tradicional y sangriento ritual: la pelea de Xochimilcas.
A las 2:22 de la tarde se oyeron los primeros acordes de la trompeta de Aniceto Tianguis.
Su banda de música de viento “Cheto” tocó un son suave para que jóvenes, niños y niñas bailaran en medio de un sofocante calor en una de las calles del barrio La Cabecera de Zitlala.
Los danzantes llamados “Xochimilcas” vestían pesadas nahuas -que llevan bordados animales y flores de la región con hilos de seda-, huipil blanco, sombrero y la cara tapada con un pañuelo.
El ritual rememora, de acuerdo con los participantes, una ancestral batalla de los hombres del pueblo contra integrantes del imperio Azteca que les exigían pagar tributo y violentaban a sus mujeres. Los varones del antiguo pueblo de origen coixca Citlallan (lugar de estrellas) durmieron vestidos con nahuas y huipiles para hacer creer a sus verdugos que eran mujeres. Cuando los aztecas llegaron al poblado fueron sorprendidos por los enfurecidos pobladores, quienes ganaron la pelea.
Cronistas también mencionan que la tradición puede tener origen en una rivalidad entre barrios tan marcada que los hombres no podían acercarse a cortejar a las mujeres de sus rivales. La tradición ha perdurado por generaciones. Los adultos recuerdan que fueron sus abuelos los que ya participaban en el ritual. Y en la tradición ya participan niños y niñas desde los cinco años.
Desde la víspera los participantes recorren las calles empinadas de la comunidad danzando y se reúnen en la plaza principal. El martes desde mediodía se empiezan a reunir en las casas de los cuatros capitanes de los barrios Cabecera y San Mateo, así como del barrio de San Francisco y la comunidad de Tlaltempanapa.
De igual forma, acompañados de música de viento y del antiguo tambor de Pedro Justo Canuto, un músico de 80 años, desde la una de la tarde los Xochimilcas acuden danzando a las casas de los peleadores para reunirse en un punto medio y partir a la plaza central. En esta edición, la plaza fue reducida en por lo menos dos metros a sus alrededores y colocadas vallas metálicas.
Las autoridades entregaron a los dos bandos 160 litros de mezcal y playeras conmemorativas. En la seguridad dentro del cuadrilátero estuvieron policías estatales con chalecos antibalas. También se vieron rondar algunos agentes de la Guardia Nacional.Mientras el sol caía el sudor y la sangre de los Xochimilcas era derramada por los puñetazos a mano limpia. Al final los peleadores se dan la mano y brindan con un mezcal.
Cientos de pobladores del municipio y visitantes se arremolinaron para observar la tradición. Asistió la secretaria de Cultura de Guerrero, Aída Melina Martínez Rebolledo, quien se fotografió con las alcaldesas de Zitlala y de Chilapa, Khalia Areli Ramos Decena y Mercedes Carballo Chino. La funcionaria evadió a reporteros.
Al igual que otras festividades prehispánicas, la pelea de los Xochimilcas se realiza en el marco de una fecha de la religión católica: la víspera del miércoles de ceniza que marca el inicio de la cuaresma.

