Rescata a los excéntricos integrantes de esta familia que son profundamente unidos y funcionales

Texto Ignacio René Hernández Meneses

Acapulco, 21 de enero de 2026.- Ámbar Lora es Alicia Beineke y este fin de semana se despide de los escenarios compartiendo su actuación en el movidísimo y tenebroso musical “La Familia Addams”; al bajar el telón será el último aplauso que se llevará.

“Decir adiós al escenario duele, pero no todos los finales son tristes… algunos son poderosos, es el cierre de una etapa”, dice con voz pausada y firme.

“Será mi último musical entre risas incómodas, caos emocional y mucha intensidad”, enfatizó con nostalgia. Los Addams, esa simpática familia con intereses macabros y habilidades sobrenaturales que nos empezó a divertir por la televisión a la mitad de la década de 1970.

A través de este musical, rescata el corazón de la historia; aunque excéntricos, son una familia profundamente unida y funcional.

La serie estableció un humor oscuro pero elegante, donde la comedia nace del contraste entre la forma de ver la vida y lo que la sociedad considera ‘normal’, y eso se mantiene intacto en el musical.

Ámbar nos cuenta que también se heredan personajes muy bien definidos y una estética teatralizada, casi caricaturesca, que permite que las emociones y el humor sean más grandes y claros para el público. “El musical toma ese espíritu clásico y lo actualiza, dándole voz a los conflictos internos de los personajes sin traicionar su esencia. En ambos casos, el mensaje es el mismo: celebrar la diferencia y cuestionar quién decide realmente qué es lo normal”.

Alicia convertida en Ámbar considera que en un mundo dominado por las redes sociales y la inteligencia artificial, “el teatro sigue siendo un acto de resistencia profundamente humano. Para mí, el teatro es emoción, caos, sentimientos, vida. Es ese fragmento de silencio antes de que empiece cada función, cuando todo a nuestro alrededor se oscurece y las emociones están a flor de piel del lado del actor”.

Prosigue: «Ahí ocurre algo que ninguna pantalla puede replicar: la curiosidad del espectador se encuentra con la entrega del actor y, por un instante, ambos se vuelven uno. El teatro nos recuerda que sentir, equivocarnos, mirarnos a los ojos y compartir un mismo espacio sigue siendo necesario”.

Puntualizó: “El mensaje para la juventud es volver a lo vivo, a lo presente, a lo real. Porque mientras la tecnología avanza, el teatro nos enseña a no olvidar lo más importante: nuestra humanidad”.

Y así, con dos funciones este jueves 22 y viernes 23 en “Expo Center” de Costera 125, actuará para escribir la última página de su historia teatral.

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