La respuesta del gobierno estatal a los llamados a intervenir ha sido no reconocer el problema
Texto y fotografías: Bernardo Torres Morales
Ejido Guajes de Ayala.- El asedio del grupo criminal la Familia Michoacana ha dejado a siete pueblos del municipio de Coyuca de Catalán, en la zona serrana, sin educación, salud, electricidad y caminos.
Este cerco ha provocado carencias en todos los sentidos en las comunidades de Guajes de Ayala, El Pescado, Hacienda de Dolores, Los Órganos, El Saibal, La Sierrita, Los Gachupines y La Saiba María. No tienen clases en ningún nivel, preescolar, primaria y telesecundaria.
Después del ataque del 15 de octubre, los maestros no regresaron; dejaron en los pizarrones indicaciones para continuar aprendiendo de los libros de texto.
Las escuelas lucen desoladas, las butacas se están apolillando, los libros corren con la misma suerte, que exhiben el abandono educativo en este pueblo de la sierra. Hace dos años pidieron servicios de salud a las autoridades estatales, respondieron enviando una ambulancia y unas bolsas con medicamentos estrictamente para la gastritis.
Este «buen gesto» fue una burla, porque no hay quien opere la ambulancia, no está equipada con lo necesario para un traslado o ni siquiera hay gasolina. El Centro de Salud está en completo abandono, no hay médico, y las medicinas, lo poco que había, caducó o se echó a perder por las lluvias y la humedad.
Un piquete de alacrán, una fractura, es fatal para cualquier habitante: o se curan con medicinas tradicionales o transitan al menos siete horas para llegar a Tecpan de Galeana.
Las carreteras son uno de los peores obstáculos para llegar a las comunidades, lo que dificulta que los productos básicos lleguen a sus destinos. Los pobladores deben gastar mucho para llevar los productos de la canasta básica hasta sus hogares, lo que triplica el precio.
La respuesta del gobierno estatal a los llamados a intervenir para detener el acoso de los grupos criminales ha sido no reconocer el problema.

