Solo llegaron poesías; Ana Itzel Cosme Reyes triunfa con «No era un juego», en idioma náhuatl; segundo lugar Dakia Yaritza Bravo Martínez con «Líquido amargo», en idioma mè’phàà

Texto Luis Daniel Nava

Chilpancingo, 22 de diciembre de 2025.- Dos estudiantes, una nahua y otra mè’phàà de nivel secundaria, fueron las ganadoras del Sexto Premio “Gusanos de la Memoria” en Creación Literaria en Lenguas Originarias de México 2025.

“Los textos presentados fueron intensos, honestos y potentes. Mostraron que la poesía sigue siendo un espacio para expresar, procesar y sanar experiencias que atraviesan nuestras comunidades”, consideró el artista Jalil Mosso, integrante del colectivo cultural Gusanos de la Memoria con sede en la Montaña de Guerrero.

El grupo intercultural informó que en su sexta edición de creación literaria sólo se recibieron 11 obras en la categoría de poesía bilingüe, la mayoría escritas por estudiantes de nivel secundaria.

Los textos corresponden a las lenguas mè’phàà, náhuatl y tu’un savi, habladas principalmente en la región de la Montaña.

En la convocatoria lanzada a finales de abril pasado se abrieron las categorías para cuento bilingüe, poesía bilingüe y poesía monolingüe (en mè’phàà), sin embargo, sólo se recibieron obras en poesía bilingüe.

El jurado estuvo integrado por integrantes de Gusanos de la Memoria y la poeta chol Juana Karen Peñate.

Las ganadoras fueron: Primer lugar en Poesía bilingüe: Ana Itzel Cosme Reyes, de 13 años con la obra Ahmo Tlapitzaliztli / «No era un juego», en idioma náhuatl y español.

La ganadora es de la Escuela Telesecundaria “Miguel Hidalgo” de la comunidad Aquilpa, municipio de Tlapa de Comonfort. El dictamen consideró que Ahmo Tlapitzaliztli / No era un juego es un poema de versos desgarradores que nacen del dolor transformado en palabra.

Segundo lugar en Poesía bilingüe: Dakia Yaritza Bravo Martínez, de 13 años, con la obra Iya Miku / Líquido amargo, en idioma mè’phàà / español.

La joven es estudiante de la Escuela Secundaria General “Juan N. Álvarez” de Tlapa de Comonfort.
El jurado calificó que en el poema Iya Miku la autora construye con versos cuidadosamente elaborados un retrato de la violencia doméstica cotidiana provocada por el alcoholismo.

El primer lugar recibirá un incentivo de 2 mil 500 pesos y el segundo lugar recibirá 1 mil 500 pesos. El premio incluye un reconocimiento y un paquete de libros para ambas.

Entrevistado, el guitarrista e integrante del colectivo cultural Gusanos de la Memoria, Jalil Mosso, dijo que la Sexta Edición del certamen fue una experiencia profundamente significativa.

“Al inicio nos preocupó el reducido número de trabajos recibidos al punto de considerar la cancelación, la lectura atenta de las obras reafirmó nuestro compromiso con la palabra y las juventudes”.

Agregó que los textos presentados, aun siendo pocos, fueron intensos, honestos y potentes; mostraron que la poesía sigue siendo un espacio para expresar, procesar y sanar experiencias reales que atraviesan a nuestras comunidades.

El artista consideró que la baja participación corresponde a la falta de acompañamiento educativo y comunitario en procesos de creación artística, así como la ausencia de espacios de formación que motiven a niñas, niños y jóvenes a escribir en su lengua.

“Aun así, esta edición confirmó que, cuando existen procesos de apoyo y vínculo comunitario, las y los jóvenes sí escriben, sí nombran y sí participan”.

Para fortalecer los idiomas, explicó Jalil Mosso, es necesario acompañar a niñas y niños en procesos donde la lengua no solo se enseñe como contenido escolar, sino como parte viva de la identidad y del pensamiento.

Se requiere, dijo, fortalecer la transmisión intergeneracional en casa y en la comunidad, reconocer el valor de las lenguas originarias sin vergüenza ni discriminación.

Y crear talleres, actividades artísticas y proyectos de escritura, donde la infancia pueda usar su lengua con libertad, orgullo y creatividad.

“Lo que hemos visto en esta edición nos confirma que, cuando las niñas y los niños encuentran apoyo familiar, educativo y comunitario, la lengua florece, se recupera y se escribe”, concluyó. (Fotografía: Colectivo Gusanos de la Memoria)

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