Blanca Iris Becerra Vargas, originaria de Acapulco, busca que su academia «Pole Dance Chilpancingo» rompa los estigmas sociales que lo ven no como un deporte sino como una acción de entretenimiento nocturno
Texto Alexis Blancas
Chilpancingo, 19 de octubre de 2025.- Aunque aún enfrenta críticas de algunos sectores conservadores que lo relacionan con el erotismo, Blanca Iris Becerra Vargars, busca consolidar al Pole Dance como una disciplina deportiva completa que exige fuerza, técnica, control corporal y menta
Becerra Vargas, originaria de Acapulco, busca que su academia «Pole Dance Chilpancingo», ubicada en el barrio de La Santa Cruz, rompa los estigmas sociales que lo ven no como un deporte sino como una acción de entretenimiento nocturno.
Relató que la idea de abrir su propia escuela nació hace nueve años, luego de haber probado spinning, pilates y yoga y otras disciplinas deportivas con las que no logro identificarse. Lo que comenzó como un pasatiempo con sus amigas pronto se convirtió en un proyecto formal, en el que tuvo que prepararse en muchos aspectos, tomando certificaciones nacionales y talleres de primeros auxilios para poder impartir sus clases.
La instructora aseguró que la percepción sobre el pole dance ha ido cambiando con el paso del tiempo. «Ese tabú de que venir a pole dance era como ir a un table dance ya casi no existe, aquí no hay erotismo ni sensualidad, hay acrobacias, es una clase de gimnasia, no de baile nocturno”. Agregó que incluso muchas veces las alumnas llegan acompañadas de sus parejas, quienes se sorprenden al ver que el ambiente es completamente sano y deportivo.
Señalo que en la actualidad hay una idea erronea hacia este deporte, pero lo que no saben es que hay federaciones, competencias nacionales e internacionales, y certificaciones que avalan la enseñanza del pole dance como deporte.
Más allá del ejercicio físico, Becerra Vargas aseguró que el pole dance también tiene un impacto positivo en la salud emocional y la autoestima de las mujeres.

