José y Claudia fueron detenidos en la Ciudad de México y en Chilpancingo, acusados de robo, portación de armas y violencia por la trifulca del 23 de agosto de 2013 en el Ayuntamiento de Tixtla
Texto Luis Daniel Nava
Chilpancingo, 27 de agosto de 2027.- José y Claudia Molina González, hermanos del promotor de la Policía Comunitaria de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC-PC), Gonzalo Molina, fueron liberados luego de que un juez determinó que no participaron en el zafarrancho entre policías comunitarios y la Policía Municipal de Tixtla en 2013 y que no había delito que perseguir.
José y Claudia fueron detenidos en el juves 20 y viernes 21 de agosto en la Ciudad de México y en Chilpancingo por agentes federales acusados de los delitos de robo, portación de armas y violencia por la trifulca del 23 de agosto de 2013 en el Ayuntamiento de Tixtla derivado de una protesta para pedir la liberación de la entonces comandante de la CRAC en Olinalá y después senadora de Morena, Nestora Salgado García.
Gonzalo Molina, informó que sus hermanos fueron liberados ayer a las 9 de la noche antes de vencer la ampliación del plazo para que un juez del distrito séptimo con sede en Chilpancingo determinará si los vinculaba a proceso penal o los dejaba en libertad.
“Tenían pruebas que demostraban que no estuvieron en el lugar de los hechos. Se demostró que no hubo delito que perseguir y anoche cuando se venció el término constitucional, la prórroga, lograron salir en libertad”. Recordó que incluso aunque sus hermanos hubiesen estado en ese lugar, lo que sucedió afuera del Ayuntamiento de Tixtla hace 12 años fue “un zafarrancho entre policías comunitarios y policías comunitarios”.
Justificó que la actuación de la CRAC es legitima y está amparada legalmente y que los policías municipales no aplicaron ningún protocolo de seguridad. “Me preocupa que el poder judicial no lleve a cabo sus investigaciones y sólo haga detenciones porque tu nombre aparece en una acusación”.
Reveló que el pudo librar ocho acusaciones, entre ellas la de terrorismo, porque los testigos no ratificaron y los que fueron a los careos confesaron que el entonces Secretario de Seguridad Pública municipal de Tixtla los obligó a firmar acusaciones.
